DONDE EL CIELO Y LA TIERRA SE TOCAN
Que la realidad supera a la ficción es una certeza que se puede alcanzar al ver las fotografías de Anton Jankovoy. Tan cierto que los paisajes del Himalaya, del techo del mundo, tocan con sus cumbres los límites del cielo. Y casi del espacio, a luz de las imágenes que este jovencísimo ucranio (Zhytomyr, 1988) toma a lo largo de sus viajes a Nepal.
Viajes que realiza desde hace cuatro años y en los que su recorrido por el valle del Katmandú y la Morada de la nieve (su nombre original en el sanscrito que aún hablan los monjes budistas y a través del cual transmiten su sabiduría con celo) han terminado por convertirle en uno de los fotógrafos paisajistas del momento.
Y es que cuando la mayor parte de nosotros camina a diario mirando el suelo, la impresión que causan los fenómenos atmosféricos alrededor del Annapurna sólo puede parecer de otro mundo. Por eso conviene recordar al Paul Éluard de hay otros mundos pero están en este y escuchar el sentido que Jankovoy da a las que serían mal llamadas instantáneas (para conseguir sus imágenes somete a su cámara a prolongados tiempos de exposición):
Intento distraer a la gente de su rutina cotidiana y mostrarle lo pequeños que son sus problemas comparados con el universo. También quiero mostrar la belleza del mundo: la mayoría de las personas nunca le echa una mirada al cielo, a las estrellas.
EL HOGAR DE LA NIEVE
Algo que suscribiría su vecino y escritor Stanislaw Lem y que llevará al ucranio a un nuevo reto pasado el verano: la exploración fotográfica de toda la región del monte Everest. Algo que puede financiar en gran medida con el logro que ha supuesto para él convertir su trabajo y su pasión en un negocio que financia sus expediciones: Photo Travel es su compañía dedicada al turismo y la guía fotográfica por Nepal y las vecinas India y Bután.
Precisamente Nepal y sus habitantes, los mismos que dejan a sus muertos al aire libre para ser presas de alimañas y aves rapaces y así completar el ciclo que marca el samsara, hacen también que Jankovoy ‘baje’ a la tierra y cambie el objetivo de su cámara (literalmente) para hacer también magníficos retratos, paisajes humanos de los habitantes de la joven República Federal Democrática de Nepal.
Fuente: El País














