ARTE Y ARQUITECTURA EN RUSIA 1915-1935
Una vez más, CaixaForum Madrid nos propone una interesante exposición para disfrutar pero, sobre todo, aprender un poco más acerca de las conexiones existentes entre las distintas artes y, más aún, entre el arte y el contexto que lo propicia.
La idea es clara: analizar cómo los cambios acontecidos en Rusia tras la revolución de 1917 modificaron el panorama artístico en general y arquitectónico en particular de un país que necesitaba reinventarse. Para ello se recurre a una selección de edificios y construcciones de importancia documentadas a base de fichas y fotos de la época, contrapuestas a la visión actual del fotógrafo Richard Pare de dichas edificaciones. Y todo ello complementado con fondos de la Colección Costakis del Museo Estatal de Tesalónica, una muestra plástica que ayuda a comprender cómo los artistas de la época estudiaban e investigaban sobre ciencia, mecánica, geometría… como apoyo para sus creaciones.
LA BÚSQUEDA DE LA FUNCIONALIDAD
Edificios como el de la Tsentrosoyuz, creado por Le Corbusier y Nikolái Kolli en 1933, el garaje Gosplán (Konstantin Mélnikov, 1936), la casa familiar del propio Mélnikov (1927 – 1931) o la fábrica de pan ideada por Gueorgui Marsakov (1931) son un ejemplo de cómo se va forjando y asentando el Constructivismo Ruso, a base de buscar la funcionalidad y la utilidad como claves esenciales para los propósitos del gobierno ruso. Gracias a las espectaculares fotos de Pare el visitante puede comprobar cómo han evolucionado las construcciones que todavía permanecen en pie (muchas de ellas han entrado en decadencia) o cómo su función ha sido modificada.
«La tecnología y la industria han obligado al arte a enfrentarse al problema de la CONSTRUCCIÓN como principio activo, no como invención contemplativa.» Esta frase acuñada por Varvara Stepánova en 1921, junto con la muestra de maquetas, dibujos y bocetos, permite formase una idea clara de la postura del creador ante una demanda efectiva y real. Se trata de la esencia de los ideales del movimiento artístico, esa implicación y, al mismo tiempo, la intuición a la hora de crear no tanto por estética como por función y utilidad. Pese a todo, es de justicia comentar el componente formal, y es que la mayoría de los edificios reseñados son realmente impactantes en su geometría, en los espacios anexos, en la yuxtaposición de lo clásico con la vanguardia.

UN MONTAJE FUNCIONAL
La exposición, comisariada por MaryAnne Stevens y Maria Tsantsanoglou y organizada por la Royal Academy of Arts of London, está montada de forma que la diafanidad del espacio llega a remitir a la de los edificios que allí se contemplan y que permite vagar haciendo un recorrido que no tiene por qué ser cronológico. Fotografías, vídeos y maquetas nos van guiando, con la opción de sentarse en unos cómodos sillones blancos para observar los dibujos y bocetos expuestos. Unas posibilidades que no hacen sino facilitar la visita.
No olviden la chaqueta y no se la pierdan.
Créditos imágenes: Torre de radiodifusión Shábolovka (Vladimir Shújov, 1922), Garaje Gosplán (Konstantin Mélnikov, 1936).














