No se trata de un capricho o una forma de matar el tiempo ahora que las arrugas crecen y las ofertas de trabajo son mínimas. La relación con la fotografía de la actriz estadounidense Jessica Lange viene de largo. En concreto de finales de los años 60, cuando recibió una beca para estudiar bellas artes en la Universidad de Minnesota. Allí empezó a cultivar una sensibilidad que al final terminaría siendo absorbida por el mundo del cine, cuando decidió marcharse a París a estudiar arte dramático y arrancar una carrera como actriz que le ha dado muchas alegrías y reconocimiento. Pero en los 90, Sam Sephard le regaló una cámara y ahí inició un trabajo que la ha llevado a exponer en diferentes museos de Estados Unidos o en el Centro Niemeyer de Avilés, donde presentó la muestra Unseen. Ahora, Lange muestra sus fotografías por primera vez Madrid. Se trata de una selección de imágenes recogidas a lo largo de sus 15 años de visitas a México.
La exposición, titulada Secuencias de México, ha sido organizada por diChroma Photography y la Howard Greenberg Gallery de Nueva York. Es un proyecto comisariado por Anne Morin, que reúne 96 fotografías, de las que 58 han sido producidas exclusivamente para esta muestra. Entre ellas una secuencia de treinta imágenes que documentan un rito ancestral indio de la región de Chiapas. Es un montaje con relatan mediante secuencias casi cinematográficas viajes y paisajes, siempre entre la luz y la sombra, en el umbral de lo no visto. La visión de Lange resulta singular, personal, inmediata y su retórica, simple y puntual pero generosa. En los textos que presentan la muestra hacen hincapié en la idea de que más que lo que ve parece que experimenta. “Transmite y transpone primero una emoción que se convierte tanto en el centro como en el objeto de la imagen”. Se podrá ver a partir del 31 de enero en la Casa de América.
FUENTE Y FOTOGRAFÍA: casadeamerica.es




