… Y dónde termina la copia
Londres, 11 de mayo: ante la llegada de un acontecimiento de envergadura como es la celebración de unas Olimpiadas, la ciudad de Londres se vuelca en demostrar al mundo su poderío económico y cultural. Y como no podía ser de otra manera en los tiempos que corren, también artístico. Uno de los hitos de ese parque de atracciones mediático y deportivo que son siempre unas olimpiadas (en el siglo XXI, quiero decir; no sé qué pensaría la Grecia clásica…) es sin duda el arte contemporáneo, y consecuentemente, la ciudad ha contratado los servicios de uno de los artistas más prestigiosos del momento para diseñar una estructura que se inauguró en la fecha que encabeza este texto.
Estoy hablando de la enorme escultura-torre AcelorMilltal Orbit, que se abrirá al público el día 28 de julio para que grandes y pequeños puedan subir a su cima por el “módico” precio de 15 libras esterlinas. Polémicas económicas aparte, a mí lo que más me ha llamado la atención de esta escultura es su diseño. Porque, vamos a ver: cualquiera que tenga una cierta idea de la historia del arte del siglo XX se habrá quedado bastante sorprendido, al reconocer sin duda en la estructura a una célebre “hermana” que nunca llegó a levantarse…



Un año más se ha llevado a cabo el concurso de fotoperiodismo más importante del mundo, World Press Photo, y un año más gana una fotografía que muestra ese sentir del ser humano que produce dolor, tristeza, compasión, e incluso indignación. En esta ocasión, el ganador de la edición 2011 es Samuel Aranda, con su fotografía tomada en la ciudad de Sanaa, Yemen, que muestra el retrato de una mujer con velo estrechando entre sus brazos a su hijo herido.
Últimamente, las noticias sobre arte contemporáneo no dejan de sorprendernos. Primero nos enteramos de que
No me puedo imaginar a un ilustrador o a un dibujante de cómics sin que haya tenido en su vida profesional una formación artística plástica, de cualquier manera. Sin embargo, a estos creadores no se les suele considerar artistas porque se introducen en un mundo mal llamado del ‘arte menor’. Pues bien, se podría decir que, Jean Giraud- Moebius-recientemente fallecido, fue el indiscutible maestro de este mundo que, dicen, cada vez es más respetado y va subiendo escalones hasta ocupar el lugar que merece en el Arte.









