El especial ‘Ecce Homo’ de Cecilia Giménez supera al máximo artista universal y contemporáneo en impacto mediático
No creo que este tema necesite ni introducción ni desarrollo porque es la noticia del verano, y creo que me quedo corta porque para mí que es la del año. Hablamos del famoso ‘Ecce Homo’, la “maravillosa” restauración realizada por una octogenaria a una pintura mural de un siglo de antigüedad y escaso valor artístico, que se encuentra en la ahora famosa iglesia de la localidad zaragozana de Borja.
La gracia es que esta noticia en relación al arte tiene más repercusión en todos los medios de comunicación posibles en el mundo que cualquier intervención creativa del artista más universal de todos los tiempos, incluyendo el contemporáneo.
Más irónico aún es que artistas de reconocido prestigio, colectivos culturales y creativos de vanguardia se estrujen el cerebro por llegar al máximo posible de público con el impacto de alguna obra, seguramente performance, innovadora, única y provocativa, y que en un segundo le supere una buena señora con un pincel, una lata de pintura y poco talento pictórico.
Desde luego que es motivo de estudio y con muchas vertientes…. Pero, antes de intentar sacar cualquier análisis o conclusión sobre el caso, lo primero que me sale es una buena sonrisa.



Seguir los pasos de Juan Palomo, con su proverbial “yo me lo guiso y yo me lo como”, parece ser la última esperanza que les queda a los artistas que se sitúan fuera de los circuitos comerciales gobernados por las tendencias de mercado. Si no eres Hirst o Barceló, lo tienes claro: es lo que parecen pensar esos galeristas, inversores y expertos a quienes se les llena la boca en cada entrevista con expresiones como “es un buen momento para invertir en arte,” o “el mercado del arte no sufre la crisis; cada vez se vende más”. Pero no es lo que escucho a los artistas a quienes conozco, que tras comenzar prometedoras carreras se ven cada vez más estancados. Las galerías, o bien no apuestan por desconocidos o cierran sus puertas; las ferias de arte son algo inalcanzable para un presupuesto escaso; y los espacios públicos accesibles, o bien no están precisamente en el centro de las ciudades, o no permiten la venta de obra…
El vestíbulo, 14.000 euros al día. El teatro, 2.500. La sala de columnas, 10.000. Son algunos de los precios propuestos para alquilar los espacios del Centro Conde Duque de Madrid, cuya remodelación ha costado más de 70 millones. Un dinero que Macsa, la empresa pública que gestiona el centro, pretende cubrir con esta política. No han sido pocas las voces que se han alzado contra estas medidas, aunque en muchos casos vienen de personalidades y partidos políticos que, a mi parecer, tiran la piedra y esconden la mano…
Agosto en Madrid, en Bilbao, en Barcelona o en cualquier capital de España. Grandes exposiciones pueblan los mejores museos para uso y disfrute de propios y extraños, que aprovechan vacaciones y fines de semana para empaparse de cultura. Hopper nos espera en el madrileño Thyssen con su desoladora inquietud; Kirchner nos inunda de color y pasión en la Fundación Mapfre; Hockney despliega su visión más amplia en el Guggenheim; Sean Scully muestra la abstracción más elegante en el IVAM… No nos podemos quejar.








