El director del MNAC dice que la plantilla del museo está sobredimensionada, pero aún así, con personal de sobra, no consigue aumentar el número de visitantes. Eso sí, con menos personal a su cargo pretende incrementar las visitas. A lo mejor no es un problema de plantilla, sino de la mala gestión de la misma
¡Madre mía! Que se va a poner de moda. Me refiero a lo de los despidos en los museos. Y es que de repente, el director del MNAC dice que se encuentra con un exceso de plantilla. Pues claro, si hay gente trabajando en los museos que no está trabajando, lo más normal es que deje de formar parte del personal de la ilustre institución cultural… Pero, y antes de percatarse de tal novedad ¿Qué hacía esa gente?
No vayamos a ser injustos. Algo harían porque esto de tener un museo a punto cada día seguro que implica el trabajo de muchos. También es seguro que, como en cualquiera institución que se precie, habrán muchos otros ‘trabajadores’ cuya función será la de hacer pasillo. Pero está práctica es muy nacional, así que ya estamos acostumbrados.
Pero lo que realmente me preocupa de tal anuncio son sus consecuencias...
Que se mantenga a los que no hacen falta y que se despida a los que cumplen una función necesaria; que el director del MNAC haya abierto una puerta que aprovechen muchos otros, y que los centros pierdan calidad. Porque, al fin y al cabo, el recurso humano es el más valioso y también el que diferencia a unos centros culturales de otros.
Imaginen un museo sin guías que te expliquen, sin talleres artísticos que enriquezcan el lugar, sin comunicadores que difundan sus actividades, sin comisarios que gestionen las exposiciones…
Tenía que pasar. Primero se recortan los presupuestos del Ministerio de Cultura, después se cancelan actividades artísticas, se cesan directores relevantes y con trayectorias encomiables, les sigues organismos que desaparecen, y ahora, llegan los despidos., Me refiero al preanuncio del director del MNAC, Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Cataluña, Josep Serra. Y es que asegura que la plantilla del Museo está sobredimensionada y que se debe reorientar al personal. Pues muy bien me parece porque si no hay tareas pues eso de despilfarrar en sueldos está muy mal visto, y más ahora. ¿No les parece?
Pero ya se sabe que cuando se profundiza se llega a caminos muy contradictorios. Será falta de confianza, pero es que como es la pauta común de este país, pues ya no me fio. Dice que la sobredimensión es fruto de “unos años de bonanza económica que han quedado atrás", Eso qué quiere decir: que antes se contrataba a gente que no hacía falta, que el museo tiene menos visitas, menos colecciones, menos actividades…Independientemente de la respuesta, lo que espero es que no se despida al profesional preparado, al que hace una labor necesaria, mientras se quedan en casa aquellos que entraron gracias a la bonanza, al apellido, o al entorno.
Imaginen un museo sin subdirectores, secretarios de subdirectores, secretarios de secretarios de…, consejos de asesoramiento, asesores de no sé sabe qué, consultores…
Por otro lado, ya conocemos la tendencia en boga desde que llegó esta dichosa crisis: despedir a gente, porque ‘su trabajo es prescindible’. Que ha sucedido con esta manía, pues que el trabajo que hacían tres, ahora lo hace uno; que comercios, empresas, tiendas, cafeterías,… y ahora museos, carecen de calidad y servicio, porque no existe una plantilla de profesionales detrás que los gestionen.
En fin, que no quiero ser pájaro de mal agüero, pero esto me dice que detrás de uno va otro y ya me veo a otros tantos directores de museo siguiendo la corriente.
¡Ah! Una cosa que se me queda en el tintero. El director del MNAC dice que la plantilla del museo está sobredimensionada, pero aún así, con personal de sobra, no consigue aumentar el número de visitantes. Eso sí, con menos personal a su cargo pretende incrementar las visitas. A lo mejor no es un problema de plantilla, sino de la mala gestión de la misma…, o a lo mejor, simplemente, sobra gente desde hace mucho tiempo y sólo en vacas flojas es cuando nos damos cuenta. ¿Quién será el responsable?













