El arte fruto de la casualidad
El escritor Julio Rodríguez dice en el documental Convergentes, el laberinto creativo: “La creación a veces, es fruto de la casualidad. Tú puedes tener la intención de poner “árbol” y el corrector del Word poner otra palabra y … ¡Ostras! Te abre otro camino”. Si esto puede ocurrirle a un escritor que controla bastante bien el proceso de creación, un fotógrafo que use una vieja cámara Polaroid, tras el revelado puede encontrarse con resultados no pensados pero desde luego, soñados. Éste es el caso del fotógrafo William Miller quien ha convertido sus fotografías en lienzos expresionistas abstractos.
Fruto de la casualidad o no, William Miller es un experto fotógrafo que en el s.XXI ha redescubierto las maravillas de hacer fotografía con la emoción de antaño: olvidando la instantaneidad de los resultados que hoy aporta la cámara digital, para esperar impacientemente al revelado, el que es muchas veces inesperado resultado de la imagen captada.
William Miller y el expresionismo abstracto"Me encanta pensar que muchas de las obras de esta serie están en la intersección entre la fotografía y la pintura. Me recuerdan mucho a los expresionistas abstractos, veo un poco de Clifford Still y de Barnett Newman en ellas. Me impresiona mucho que esa vieja tecnología sea tan elástica” Así hablaba William Miller a El País con respecto a la presentación de una nueva serie en su trabajo titulada Ruined Polaroids (Polaroids destrozadas).
El autor habla con emoción tanto del resultado como del proceso de producción que no estuvo falto de problemas y errores, cosa que en lugar de desesperar al creador, le animaba a continuar en una extraña feliz tirantez entre el hombre y la máquina hasta llegar al obligado entendimiento entre ambos: "Imagino que un 5% de las Polaroids fallan por una razón u otra. A veces es algo mecánico y otras debido a que los productos químicos están caducados. Pero cuando las usas sueles convertirte en alguien prosaico que tiende, simplemente, a tirar a la basura las copias fallidas como un gesto mecánico. Sin embargo, hay algo especial y atractivo en las cámaras antiguas y sus procesos de revelado. Así que, empecé a guardar las copias fallidas como un tesoro. Además, mi SX-70 comenzó a destrozar casi todas las copias todo el tiempo y fue entonces cuando me empeñé en participar en el proceso. He llegado a saber y controlar cómo acentuar aspectos y efectos de las imágenes y colores que aparecen en las fotografías. Ya no es solo cosa de la sorpresa. Ahora sé los trucos y el alma que se esconde detrás de la película y la cámara".
Pero por supuesto, no todo queda a los caprichos de la Polaroid de Miller: “He aprendido a controlar y acentuar ciertos aspectos de los defectos de la cámara, pero las imágenes nunca dejan de ser sorpresivas. Cada una está determinada por la idiosincrasia de la cámara y la película”.
Los autores: Miller y Polaroid
William Miller (Nueva York, 1969) se formó como fotógrafo en el Brand College junto con Larry Fink y Stephen Shore. Ha trabajado para diferentes publicaciones como el Daily News, Harpers Bazzar, y colaborado con organismos como el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Su trabajo ha aparecido también en famosas publicaciones como Lenscratch, F-Stop Magazine o Lens Culture.
En 2011 recibió el prestigioso premio Celeste Prize.
Polaroid es la última denominación a la compañía originalmente llamada Land-Wheelwright (1932), que nació tras el desarrollo de Edwin H.Land del filtro polarizador sintético. En 1947, la empresa presentó en sociedad la fotografía instantánea: una cámara ofrecía la imagen en tan solo 60 segundos. Este invento se convertiría en la gran revolución en fotografía hasta la aparición de la digital.
En 2008 Polaroid anunciaba el fin de la fabricación de película para sus cámaras.
Fuente: El País, William Miller Photo, Pijamasurf.














De todas maneras los seres humanos no tenemos el don de la creación, por lo tanto las palabras correctas a utilizar son "componer" o "construir".